¿Cómo medimos la calidad de vida?

¿Cómo medimos la calidad de vida?

Cuando hablamos de calidad de vida solemos confundirla con conceptos similares como bienestar o felicidad. El bienestar se entiende como “el estar bien”, pero la calidad de vida es un concepto mucho más amplio que abarca el primero. Dos definiciones distintas retomadas del artículo de Ruut Veenhoven “Las Cuatro Calidades de Vida” ejemplifican sus distintas dimensiones:

“Las condiciones necesarias para la felicidad.” – MacCall, 1975

“Recomendación básica para vivir.” – Joles y Stalpers, 1978

Según Veenhoven hay cuatro tipos de calidad de vida: dos relativos a las oportunidades que ofrece y dos relativos a los resultados que genera. En el primer grupo calidad de vida es la habitabilidad del entorno (libertad, seguridad social, educación general) y la capacidad de vida de la persona (salud, gustos, educación); en el segundo grupo calidad de vida es su utilidad objetiva (criar hijos, autenticidad, ser un buen ciudadano) y su apreciación subjetiva (satisfacción, entusiasmo, buen humor). A esta última también se le conoce como bienestar subjetivo.

Las definiciones anteriores ayudan a entender que para poder medir la calidad de vida se necesita saber qué es lo que se evalúa y con qué estándares. Existen distintos componentes que, traducidos en indicadores, ayudan a calcular la calidad de vida desde diferentes perspectivas: la pobreza, los niveles de desempleo, la esperanza de vida, las cifras de violencia, hasta la calidad del aire.

Este observatorio ciudadano se ha enfocado en medir el aspecto subjetivo de la calidad de vida a través de encuestas que toman en cuenta lo que la gente siente o piensa sobre su vida en varios aspectos: su felicidad, economía, salud o nivel educacional, por mencionar algunos.

La felicidad al igual que la satisfacción está ligada con valoraciones subjetivas, por ello, para poder interpretar adecuadamente esta información se deben de tener en cuenta diferentes periodos de tiempo, ubicación geográfica, sexo o etnicidad; es decir, comparar los resultados de una investigación entre distintos grupos para que éstos sean de utilidad.

Bárbara Segura

Bárbara Segura

Estudiante de Arquitectura en ITESO. Colaboradora de Jalisco Cómo Vamos durante el verano y otoño de 2016.

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Estudiante de Arquitectura en ITESO. Colaboradora de Jalisco Cómo Vamos durante el verano y otoño de 2016.

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